jueves, 15 de enero de 2009

Más problemas con los antipsicóticos atípicos

Hoy aparecen dos notas en el New York Times (en su edición digitial) que afectan a los antipsicóticos atípicos.
1
En una de ellas se comenta sobre el riesgo cardiovascular (el doble  de riesgo de muerte súbita). La nota explica más adelante que no hay diferencias significativas con respecto a los antipsicóticos más viejos y de alguna manera insinúa que elevar al doble un riesgo de 0.1% no es lo mismo que hacerlo con algo con un riesgo de 5%. De todos modos el impacto mediático es grande y tiene que generar un cambio importante en nuestra práctica: evaluación cardiovascular completa antes del uso de atípicos y luego contoles seriados (inluyendo índice de masa corporal).
Aquí está el artículo completo. Nota: el n es grande y el efecto es dosis dependiente.
2
El segundo artículo también (oh sorpresa) está vinculado a un antipsicótico atípico. Lilly (laboratorio que comercializa Fluoxetina y Olanzapina originales) está por llegar a un acuerdo de 1400 millones de dólares por cargos civiles y penales en relación a sus técnicas de marketing de Zyprexa (Olanzapina). Se le acusa de presionar para que se prescriba olanzapina para indicaciones no aprobadas (¿por la FDA?), incluyendo niños y adultos mayores ("población para la que su uso es especialmente riesgoso" según el NYT). En el 2007, Lily facturó 4800 millones de dólares sólo por su Olanzapina (en USA la marca eclipsa totalmente al nombre químico) y 18600 millones fue la ganancia por todo concepto.

En el artículo se marca que si bien un médico puede prescribir lo que crea conveniente, el laboratorio no puede promocionar usos no aprobados por la FDA (¡atento labs en Uruguay!)

De todos modos la ganancia no bajó porque ante la menor venta aumentaron el precio (como los gatos: siempre caen parados).

Previo a eso, se produjo un "incidente legal" en el que David Egilman llevó a la prensa documentos que alertaban sobre el síndrome metabólico, motivo por el cual fue demandado por Lily (con cargos criminales inluídos) llegando a una acuerdo por el cual el Dr. Egilman pagaba a Lily 100.000 dólares (!!!!).

Ya en octubre de 2007, Lily acordó pagar 62 millones en el distrito de Columbia para llegar a acuerdo con asociaciones de protección al consumidor en relación a los efectos secundarios de Zyprexa (otros 15 millones en Alaska y algunos más no especificados).

Quedo preguntándome quién va a recibir esos 1400 millones de dólares, porqué todo se resuelve en un "acuerdo" y qué otras cosas hay detrás.

Quienes prescribimos medicamentos sabemos que no siempre contamos con la información planteada de manera imparcial, motivo más que suficiente para extremar precauciones e intentar leer de múiltiples fuentes.
Me pregunto si los laboratorios nacionales (los locales, los que distribuyen copias en cada país) se harían responsables de un inadecuado manejo en el marketing de un medicamento. También me pregunto quién les haría frente en lo legal. No se qué leyes existen en mi país al respecto.

Mientras tanto: sigue siendo fundamental que se apruebe la obligatoriedad de publicación de resultados de investigación aún cuando los resultados no favorezcan al producto patrocinante.
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